Modelo económico en Colombia, ¿un paquete chileno?

Tomada de diariolaeconomia.com

Por Germán Enrique Nuñez. DiarioLaEconomia

“Este problema de desigualdad no se puede dejar crecer y aquí no estamos hablando de los intereses de izquierda o de derecha, no, aquí decimos que hay que entrar a solventar los grandes problemas y desigualdades de millones de seres humanos que trabajan durante toda una vida para terminar con las manos vacías y sin nada positivo para las generaciones que vienen Enrique Valderrama Jaramillo

En los umbrales del nuevo año son varios los balances que surgen y en materia económica este tipo de arqueos no son pocos ya que unos vienen llenos de reconocimientos al manejo económico, al empuje de los empresarios, al compromiso de la clase trabajadora y a una serie de coyunturas que terminan definiendo la realidad del aparato productivo, hoy tan atado a la globalización y ese vaivén de los mercados en donde juega papel importante la geopolítica, los precios del petróleo, el comportamiento de los commodities y el factor tasa de cambio.

Las cooperativas de ahorro y crédito, de gran dinámica en los últimos años en los que han podido demostrar que también son protagonistas de una economía que adolece de corazón e inclusión, han expresado sus preocupaciones, no por el año que termina, sino por una situación que hace metástasis regional e inclusive mundial y que tiene que ver con el modelo económico, el que consideran fracasó terriblemente, dejando al país con un aparato productivo desconectado, un empleo que se marchitó porque fue reemplazado con importaciones y una brecha social que hoy hace de Colombia uno de los países más desiguales del mundo.

Aseguran que los balances no pueden ser más lamentables en vista que el país se raja en el índice de Gini, en las pruebas SABER y en unos aspectos elementales de manejo de política de estado para fomentar empresas, reactivar el campo y adoptar la educación como un pilar fundamental del progreso.

En charla con Diariolaeconomia.com, el Presidente de la Federación Colombiana de Cooperativas de Ahorro y Crédito y Entidades Financieras, Fecolfin, Enrique Valderrama Jaramillo, es un hecho que el modelo económico de Colombia colapsó dejando claro que el consenso de Washington fue ensayado e inclusive puesto en órbita durante muchos años en Colombia, en la región y en el mundo.

Desde su punto de vista la debacle del modelo económico que está mandado a recoger por los saldos lamentables que dejó está llamado a una revisión y a unos posibles ajustes para entrar por una senda nueva en donde haya espacio para el progreso y para el desarrollo de una vida llena de oportunidades para empresarios, de todos los tamaños, para emprendedores y para el público que ya muestra saturación y cansancio con un modelo que acomodó todo para que los ricos fueran mucho más ricos y los pobres fueran extremadamente pobres, dejando ver que el esquema neoliberal fue equivocado porque amplió la brecha social, redujo opciones, privatizó los activos de la nación y entró en una tónica equivocada y totalmente por fuera del contexto de una consecuente política económica.

El tema para muchos ya asomaba con Chile que pasó de tener empresas y activos a no tener respaldos ni pertenencias ya que lo que había quedó en manos del capital extranjero. El mismo caso de Colombia en donde las empresas fueron privatizadas sin una tasa de retorno para la población y en donde fueron usados los mismos mecanismos de engaño como fue el caso puntual de la Electrificadora de Boyacá y luego ISAGEN , una joya de la corona que fue feriada para pagar obras que fueron entregadas en concesión, algo inexplicable.

Los cambios son necesarios, subrayó Valderrama Jaramillo, pues un ejemplo fue la China Roja de Mao que no miraba más allá de sus fronteras a la transformación de la China empresarial y pujante que lanzo Deng Xiaoping, un visionario y todo un precursor del capitalismo social.

“El modelo económico de Colombia urge de una revisión porque tal y como está no sirve para darle solución a los problemas, y en el mundo ya hay una nube muy grande de protestas, impulsadas por las redes y en total apogeo por el inconformismo de las personas que optaron por salir a las calles. Este problema de desigualdad no se puede dejar crecer y aquí no estamos hablando de los intereses de izquierda o de derecha, no aquí decimos que hay que entrar a solventar los grandes problemas y desigualdades de millones de seres humanos que trabajan durante toda una vida para terminar con las manos vacías y sin nada positivo para las generaciones que vienen”, precisó Valderrama.

Al hacer su divagación, el dirigente cooperativo dejó claro que el mundo, lo cual incluye desde luego a Colombia, no volverá al socialismo o comunismo de Marx ni al capitalismo de Keynes, el hombre que revolucionó al mundo posguerra con sus teorías en donde la demanda agregada era parte de la columna vertebral. Dijo también que menos el país aceptará, luego de lo experimentado, las teorías neoliberales de Friedrich Von Hayek y Milton Friedman.

Para el connotado directivo, hay formas intermedias con las cuales hay manera de avanzar, es decir un poco de modelo de mercado con un poco de perfil social, pero ello sin extremos y si por el contrario generando una serie de instrumentos que permita hacer justicia con todos, advirtiendo que no todos son iguales, pero si seres humanos que requieren de equidad para impulsar sociedades mucho más justas.

Hay un hecho cierto y es que el modelo económico resultó un completo fiasco, el paradigma hoy es señalado como el vehículo más pecaminoso e impío de acumular riqueza y propender por la exclusión, haciendo que los bancos y unos más llenen sus bolsillos en tanto los trabajadores y los empresarios de las pyme desocupan sus cuentas y billeteras. La famosa política neoliberal dejó a muchas personas con una mano adelante y la otra atrás, haciendo que de manera amable y en común acuerdo los errores se aborden al unísono y con el tiempo logren subsanarse porque como dice el viejo dicho, “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”.

Algunos comentan con mofa que el modelo, ese que tanto promocionaron los neoliberales, resultó, a juzgar por el traspié en el Cono Sur, todo un paquete chileno.

 

Corrupción: Hasta los deshonestos demandan probidad

Paralelo al modelo, afirmó, vino un fenómeno agudo de corrupción que generalmente corroe y acaba con cualquier sociedad, flagelo que además crea animadversión entre las personas. El colmo llegó que en las protestas hasta personas cuestionadas o salpicadas de corruptelas salieron a exigir correctivos y a condenar a quienes obran de mala fe.

La corrupción, el mal más grande que tiene la humanidad, aclaró Fecolfin, no es exclusivo del sector público sino también de los privados que en principio son los que corrompen a los empleados oficiales para lograr contratos o beneficios. El tema dijo el gremio, es tan enorme, que hay toda una cultura de corrupción que debe desmontarse a partir de las enseñanzas hogareñas en donde la verticalidad y honradez hagan parte de la escala de valores para construir gente de bien.

Cabe anotar que el profesor de psicología de la Universidad de Santiago de Compostela Luis Fernández, quien escribió el libro “Psicología de la Corrupción y los corruptos” (El cual puede leer completo en la parte inferior) indicó que el ser humano es un animal con una tendencia biológica a la corrupción. En su obra el autor habla de los corruptos como una tendencia a la que llama ser un free-rider, o un gorrón, a aprovecharse del sudor de los demás y llegando el extremo “a aprovechar cualquier cargo en beneficio propio”.

 

El año que se va dejó sensaciones agridulces

A criterio de Valderrama Jaramillo, si bien este año fue complejo, lo cierto es que dejó enseñanzas importantes y una de ellas es que Colombia es un país distinto que invita a leerlo de otra manera pues de otra forma no es posible entenderlo y eso porque cuenta con una clase media que es educada al igual que consciente, reconociéndole de manera paralela que tiene la posibilidad de hacer reclamaciones, propias y ajenas.

Indicó que por el empuje de los colombianos y el compromiso del sector real, Colombia logrará crecer a tasas superiores al tres por ciento lo cual frente al 0,2 por ciento que crecerá América Latina, será Colombia uno de los países con mayor dinámica y desarrollo ratificado en cifras.

Consideró que para el próximo año todo dependerá de algunos imponderables que puedan presentarse, empero dijo, si el rumbo de la economía mundial sigue como va y algunos factores no afectan, se puede aseverar que el nuevo año puede ser mejor, es decir si los precios del petróleo se mantienen en un sitial alto, por encima de 60 dólares por barril, el escenario permitiría mayor optimismo porque Colombia aún es petróleo-dependiente porque la mayor parte de las exportaciones y su volumen en ingreso están en petróleo y café. Las otras ventas al exterior, dijo, están muy atadas al comportamiento del dólar.

El Presidente de Fecolfin destacó el crecimiento de las inversiones en el sector agropecuario lo cual ya empieza a mostrar frutos y eso se ve en las cifras tempranas porque a mediados de 2018 la colocación de crédito vía Fondo para la Financiación del Sector Agropecuario, Finagro, superaba los 50 billones de pesos en pequeños créditos para los agricultores, tema muy favorable porque se trata de una inyección de capital que redunda en mayor productividad y dinámica de la economía campesina así como en la agroindustria.

Sobre el tema de la ruralidad, llamó la atención por todo los bueno que está pasando con el aguacate Has y de la gulupa, lo cual junto a la carne y de seguir ese apetito por parte de los países interesados en esos productos, aumentarán sin duda las exportaciones del sector agropecuario, factor que igual genera empleo y otras actividades equivalentes.

“Si superamos el problema de la aftosa y todo ese contexto sanitario, muy seguramente van a venir mayores exportaciones de carne que permitirán hacer otra suma que desde luego estaría atada a un mejor comportamiento de los despachos de proteína”, comentó el señor Valderrama Jaramillo.

 

En opinión del dirigente gremial, los altos precios del dólar e inclusive las mayores cotizaciones en bolsa permitieron que mejorara la caficultura de la cual dependen 540.000 familias aproximadamente siendo el minifundio ese común denominador de una economía que logró darle a Colombia, identidad, ingreso, inclusión y desarrollo. Todo eso, anotó el vocero, mejora la oferta exportable y con ello la calidad de vida de los colombianos.

Siguiendo con el tema de mejoras en la condición de vida de los nacionales, Valderrama consideró que el incremento del salario podría estar por arriba del cinco por ciento y dijo que toda conquista que se logre será importante. Estimó que la inflación podría cerrar en 3,7 por ciento y dijo que de todas maneras habrá una mejora en un grupo de colombianos lo cual se traduce en mayor capacidad de compra, un aspecto vital de cara a reactivar la economía.

Otro aspecto que va a permitir mejorar en 2020 es que ya hubo cierre financiero para aquellas carreteras de cuarta generación las cuales estuvieron frenadas por la crisis que desató el capítulo Odebrecht y la corrupción que impregnó este asunto. Con la construcción de éstas vías habrá mayor mano de obra remunerada y por consiguiente mayor demanda de bienes y servicios.

Expresó su preocupación por el frenazo del sector de la vivienda y afirmó que no hay razón para que la construcción de soluciones habitacionales siga estática pues indicó que de superarse este inconveniente habría empleo adicional no especializado y el retorno de un sector que cuando carbura, jalona los índices de crecimiento.

“Yo creo que se está dando la recomposición del estado y tiene que darse y lo cierto es que si hay más paros y marchas, la cosa se puede complicar, tirando por la borda unas expectativas muy convenientes para la economía colombiana y los factores sociales. Recordemos que en el gobierno pasado hubo un paro camionero que bajó las cifras de todo y si seguimos con la tendencia de frenar el país, no hay esfuerzo que valga y habrá que pensar en un país en serias dificultades. Estos asuntos hay que mirarlos con lupa, pero insisto hay que seguir con el reacomodamiento y con el convencimiento que el país hay que repensarlo lo cual igual cuesta”, manifestó el Presidente de Fecolfin.

Dijo que en ese replanteamiento de país hay que mirar los subsidios, el asistencialismo, el IVA y las pensiones de menores ingresos ya que son gastos que requieren de contrapartidas que deben salir de algún lado, empero indicó que hay aspectos que inclusive se pueden revisar o eliminar como los dineros entregados a ciertos grupos de la población a los que se les olvidó trabajar por el afán de recibir el cheque del estado, plata que sale de las retenciones, de los salarios y de los aportes de los empresarios que tienen que ver como literalmente y sin mucho esfuerzo se regala la plata que tanto costó conseguir.

Para Fecolfin hay un pálpito grato y es que hay margen para crecer un poco más, sin embargo planteó el interrogante y es el crecer ¿para qué? y ¿para quién? Anotó que las preguntas deben tener respuesta y consideró que sin duda la deben resolver en otros escenarios.

 

Sigue el problema de la Colombia Saudita

Para el Fecolfin, hay un gran problema que debe conjurar el ejecutivo y es la dependencia del petróleo porque ya hubo la experiencia de la crisis fiscal originada por el desplome de los precios que pasó una factura superior a los 23 billones de pesos mensuales, poniendo al país en una situación apremiante.

Dijo que se siguen desoyendo los consejos que apuntan a la diversificación de la oferta exportable y a la reactivación de los sectores productivos porque si no hay una mayor oferta exportable, esa de valor agregado, Colombia seguirá caminando por la cornisa de una sala muy oscura. El dirigente sostuvo que en Colombia hay que mirar el campo con mayor interés porque el petróleo que hay en el subsuelo es poco y para completar los hidrocarburos tienen los años contados, es decir Colombia sigue en mora de desarrollar sectores promisorios que ofrezcan desarrollo sostenible y real.

Anotó que hay igual una deuda productiva en la industria, que de lograr catapultar productividad y exportaciones, le puede dar una mano importante al país en crecimiento, riqueza y generación de empleo. Con la fabricación de enseres y productos básicos el país podría dar un salto de calidad en el mercado internacional, obviamente pensando en los aportes del sector primario y de la agroindustria, sectores en los que sí se puede pensar en diversificación, lo que no pasa con minería y energéticos.

“Tenemos que hacer un esfuerzo muy grande en diversificación porque si no lo hacemos nos quedamos y a decir verdad esa tarea hay que hacerla con unos motores muy potentes que mueven la economía desde el punto de vista del empleo y que dinamizan el indicador de desarrollo desde la perspectiva de mejoramiento. A los sectores empresariales, industriales, manufactureros y demandantes de mano de obra hay que impulsarlos para que crezcan con ese inherente valor agregado. Últimamente se habla de los enormes crecimientos del sector financiero porque surge una inquietud, ¿en dónde está ese valor añadido?, asunto opuesto a la agricultura en donde están inmersos diversos factores como empleo rural, posibilidades de agroindustria y seguridad alimentaria. Insisto, hay que centrarnos en unos motores de alta potencia que muevan la economía en términos reales”, puntualizó Valderrama.

 

Los pre-pobres, una tendencia

Al mirar la historia económica de Colombia es fácil ver que la clase media que fue el bordón económico de Colombia toda vez que propiciaba equilibrio entre ricos y pobres, está pasando al recuerdo porque los llamados clase media, con la llegada de la apertura económica y con las reformas laborales, tributarias y pensionales, fueron rezagados. Muchos que hicieron parte del aparato productivo terminaron en la pobreza o en la calle, verbigracia los fabricantes de calzado del Restrepo, desaparecidos por las deudas, por el libre comercio, el contrabando y China.

Fueron muchas las razones que llevaron la clase media a la pobreza y la pobreza a la miseria, y allí seguimos en el barrio artesanal del sur de Bogotá en donde algunos artistas del cuero y el calzado terminaron sin trabajo, sin oportunidades y siendo hoy habitantes de calle. Todo eso, por el favorcito del modelo económico.

En opinión de Valderrama Jaramillo, mucha gente sale de la pobreza cuando sus ingresos aumentan un poco y explicó que como la línea de pobreza es tan cercana, que cuando en un hogar una de los dos personas que generalmente trabajan se queda sin empleo, inmediatamente hay un impacto económico familiar que lleva esa familia al escenario de pobreza y si hay niños y obligaciones como alimentación, estudio, arriendo, vestido, médico y otros que se subsanaban con dos sueldos, con un salario mínimo es imposible garantizar el cumplimiento a cabalidad de esos rubros.

Esos otros casos en los que las familias empezaron a ir para atrás es un problema de grandes proporciones al que hay que ponerle muchísimo cuidado porque hay de nuevo demasiados pobres y ese es un punto que amerita atención y solución desde el estado para evitar que el mal siga creciendo en detrimento de las clases populares y vulnerables.

A la clase media, afirmó el Presidente de Fecolfin, hay que recuperarla, haciendo que retome sus ingresos y que recupere el valor de sus activos. El gran problema, anotó, como muchos dicen, es el enorme inconveniente que genera la tributación en Colombia porque hay un grupo que evade impuestos, otro que no paga impuestos que son los más pobres y una clase media que paga de todo lo cual amerita un análisis.

Dentro de su análisis, Fecolfin dice que de lograrse aliviar la carga tributaria del empresario, este genera más empleo lo cual es interesante, pero si el asunto no es contratar más gente sino incrementar la riqueza tanto personal como en grupo, el tema no es sano para Colombia.

 

No sería justo, apuntó, que siga la evasión en los más poderosos, económicamente hablando, y seguir cargándole la mano a las capas medias de la sociedad que es la que hoy está protestando.

Fecolfin expresó que en Colombia la protesta social es no solamente legítima sino necesaria porque resulta oportuno hacerle ver al gobierno que hay algunas fallas que se pueden corregir sobre pilares de diálogo y concertación.

 

Lo que si condenó el gremio de las cooperativas financieras fue la anarquía y los desmanes, un fenómeno totalmente opuesto a las reclamaciones de la población pacífica.

Finalmente, sobre la protesta social, Valderrama insistió que lo prudente es mirar el verdadero origen del problema porque hay sin duda un lío de vieja data que se fue acumulando hasta convertirse en una bomba que le estalló en las manos al actual Presidente de la República, totalmente libre de culpas porque recibió un país que fue diseñado desde hace más de 30 años para que se fuera descuadernando y alejado de aspectos como la equidad y las oportunidades.

Opinó que la negociación debe ser inteligente, pero sin abusos ni exageraciones por parte de quienes reclaman porque muchos deben comprender que por más Presidente que sea el señor Iván Duque Márquez, no tiene la potestad de adelantar cambios radicales toda vez que hay de por medio leyes y aspectos constitucionales y contractuales. Estimó positivo y necesario adelantar un diálogo franco y de cara al país, pero con todos los sectores sociales, económicos, políticos y que encierren un universo de nación.

Las soluciones hay que explorarlas entre todos porque en Colombia hay cabida para todos, pero recalcó que no puede señalarse a un Presidente de las culpas eternas de un país que no midió los alcances de sus negociaciones, modelos y coyunturas que fueron ocultando pecados y errores con esas arenas gruesas, granuladas e inexorables del tiempo.

 

Psicología de la Corrupción y los corruptos. Luis Fernanez.

Psicologia de corrupcion y corruptos - Fernandez

 

Fuente: https://diariolaeconomia.com, https://www.u-cursos.cl/inap/2016/2/ADP301/2/material_docente.

 

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