Fomento de la educación cooperativa y de la educación en la economía solidaria

Definitivamente la educación es la virtud más compleja, importante y decisiva del modelo cooperativo, pues es a partir de la educación como las personas llegan a comprender que la cooperación es una eficiente herramienta para generar mejores condiciones de vida y para prosperar colectivamente; adicionalmente, es a partir de los procesos de educación y formación como los socios pueden comprender de mejor forma su propia propuesta de cooperación, la necesidad de mantener un equilibrio permanente entre las relaciones sociales y económicas y la necesidad de proteger elementos como la democracia, la participación y la equidad, aspectos fundamentales de la cooperación a partir de una organización productiva.

El quinto principio cooperativo busca defender la esencia suprema del cooperativismo: el ser humano como centro de la actividad empresarial.

Volver al ser humano como centro de la actividad económica solo es posible si, además de educación se avanza en el paso del siguiente principio: la formación, pues más allá́ de pretender la educación de los socios mediante la enseñanza de técnicas y la aplicación de instrumentos que permitan desarrollar mejores prácticas en la gestión socioeconómica, lo que el quinto principio cooperativo busca es garantizar la presencia de mejores individuos en cuanto a sus relaciones humanas, personales y sociales.

Un lujo que la cooperativa de ahorro y préstamo no se debe permitir es olvidar que debe formar cooperativistas, dejarse llevar por la dinámica de la competencia y dedicarse a educar y generar herramientas para el trabajo, la competencia y la mayor utilidad de los factores productivos, algo que en la actualidad se le llama Educación Financiera; formar, en síntesis, es un elemento más complejo que educar.

 

Formar

La aplicación del quinto principio cooperativo debe traducirse en socios hábiles en la administración de su sociedad, conocedores de la gestión, las finanzas, los riesgos, la planeación o la dirección financiera, también debe generar herramientas e instrumentos que permitan formar a sus socios como humanos desplegando sus competencias personales y haciéndolos más sensibles a las personas, sus necesidades y los grandes talentos y oportunidades que cada individuo posee.

El quinto principio busca educar para la gestión y el desarrollo de la cooperación y formar seres humanos para que sean el centro de la actividad económica, además se debe resaltar la necesidad de información para los socios; actualmente un alto porcentaje de cooperativos, los socios que son los dueños y usuarios desconocen su propia organización, desde los servicios a los cuales pueden acceder hasta la situación empresarial expresada, por ejemplo, en los estados financieros; por esa razón un complemento de la educación y formación es la información.

Fomentemos el cooperativismo, formemos cooperativismo; si usted comparte este punto de vida comparta esta publicación.

Fuente: avancoop.org, facebook.com/avancoo


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