El cultivo del cacao y su contribución al medio ambiente

A propósito de la Asamblea número 50 del Foro Económico Mundial que se desarrolló en Davos, Suiza, en la que el Gobierno Nacional participó en cabeza del Presidente Iván Duque y en la que el Ministro de Ambiente Ricardo Lozano, presentó las metas  encaminadas a honrar sus compromisos frente a los acuerdos como la Convención contra el Cambio Climático y la Convención de Diversidad Biológica; desde Fedecacao se quiere resaltar cómo el establecimiento de nuevas plantaciones de cacao en el país, bajo sistemas agroforestales (SAF),  contribuyen de manera importante a la conservación del medio ambiente,  promoviendo  la reforestación, preservando la biodiversidad y aumentando la productividad vegetal y animal.

El cacao en sistemas agroforestales

Como es bien sabido, el cacao en Colombia se cultiva bajo sistemas agroforestales  en los cuales se imitan las condiciones naturales en las que se originó esta especie de bosque húmedo tropical amazónico.

En este tipo de sistema agroforestal las especies acompañantes del cacao cumplen una doble función, de un lado proporcionan un sombrío moderado al cacao que le permita desarrollarse adecuadamente, y de otro, generan ingresos a corto y largo plazo para el agricultor. De la misma manera, durante el primer año de desarrollo del cultivo, en los espacios que queda entre los surcos, pueden ser aprovechados para la siembra de cultivos del ciclo corto, lo cuales, generalmente, son cultivos de pancoger tales como maíz, yuca, frijol y en algunos casos hortalizas.

Este tipo de sistemas productivos presentan para el pequeño productor grandes ventajas frente al sistema de monocultivo, ya que no dependerá de un solo producto, sino con cultivos de diferentes ciclos productivos que aportarán a su seguridad alimentaria y en algunos casos, con los excedentes,  a mejorar su flujo de caja.

Además este tipo de sistemas impacta positivamente al medio ambiente, ya que ayudan a un mejor control de la erosión, se disminuye el impacto nocivo de la radiación solar, y se reduce la escorrentía superficial.

Aunado a esto, el SAF produce gran cantidad de biomasa que regresa al suelo que puede ser utilizada como materia prima para la elaboración de compost y abonos orgánicos, para utilizar en el cultivo y permite el reciclaje de nutrientes en el suelo lo que contribuye a la conservación del mismo.

Es así, como los sistemas agroforestales, son fuente de recursos útiles para su aprovechamiento en las fincas, recursos como la madera, forrajes, abonos verdes, etc. Igualmente el efecto del incremento de la materia orgánica en este tipo de sistemas, favorece la biodiversidad de flora y fauna, tanto a nivel macro como micro, originando el  equilibrio ecológico y disminuye la posibilidad del incremento de poblaciones en plagas, enfermedades, plantas parásitas y malezas.

Se estima que el aporte por hectárea de biomasa de un sistema agroforestal de cacao conformado por 1.200 plantas de cacao, 1.200 de plátano y 120 árboles maderables, en un año es de 31,5 toneladas, de las cuales 7,8 toneladas corresponden al aporte de los maderables y el sombrío temporal; 2,8 toneladas al aporte de los residuos de las podas del cacao; 2,9 toneladas al aporte de las hojas del cacao que caen al suelo al renovar sus hojas y 18 toneladas al aporte de las cáscaras del cacao.

Es importante tener en cuenta que las densidades que se manejan en Colombia para siembra de cacao, oscilan entre 700 y 1300 árboles por hectárea; sin embargo lo recomendado es establecer mínimo 1000 árboles por hectárea, para que el cultivo sea rentable y competitivo.

Fijación de carbono

Los sistemas intensivos de uso de la tierra por lo general tienen como consecuencia un aumento en la emisión de gases de efecto invernadero, frente a los sistemas agroforestales que presentan  prácticas como la labranza reducida, la incorporación de residuos de cultivo, la aplicación de abono verde y sedimentos, y la rotación de cultivos que  proporcionan o retienen el carbono en los suelos por décadas e incluso por siglos.  Estos sistemas pueden, en diversos grados, mantener y hasta aumentar las reservas de carbono en la vegetación y los suelos. De hecho, la agroforestería tiende a incluir prácticas sostenibles de bajos insumos que minimizan la alteración de los suelos y plantas, y enfatiza en la vegetación perenne y el reciclaje de nutrientes, lo cual contribuye a almacenar bancos de carbono y nitrógeno.

En los modelos agroforestales, al incluir especies arbóreas, se convierten en un beneficio económico adicional para los agricultores, y representa un atractivo para el financiamiento de proyectos de inversión en el ámbito regional y nacional, dado a que el mercado del carbono está cobrando un enorme potencial en el mundo. Tanto el cacao como los maderables que se asocian como sombríos, cumplen una importante función de fijación de carbono, actuando como sumidero del mismo y productoras de oxígeno, que contribuyen de esta manera al mejoramiento del aire.

Esta captura de carbono si bien no es tan grande como la que realiza una plantación forestal, si es representativa. Se calcula que en un sistema agroforestal de 1.300 plantas de cacao; 1.300 de plátano y 200 árboles de nogal cafetero, la tasa de fijación anual de carbono es de 4,3 toneladas de carbono por hectárea por año, llegando en un horizonte de 15 años a una fijación de 64,5 toneladas de carbono.

Teniendo en cuenta las anteriores consideraciones es indudable el importante potencial que tiene el cultivo del cacao como captador y fijador de carbono por lo cual se deben estudiar las posibilidades de incluir los nuevos proyectos de siembra que desarrolle el gremio cacaotero dentro de los proyectos Mecanismos de Desarrollo Limpio, con el fin de obtener certificados de reducción de emisiones que puedan ser comercializados en los mercados que para ello se han establecido.

Otros beneficios ambientales del cacao

Conservación del agua. A través de una mayor infiltración y reducción del escurrimiento superficial, se reduce  la contaminación y sedimentación de los cursos de agua, y mejora la protección de las riveras. También ayuda a la reducción de la erosión, por la cantidad de biomasa (hojas, ramas y frutos) que suelta al suelo, cubriéndolo y minimizando el impacto de la lluvia al suelo. Esta biomasa mejora la estructura y fertilidad del suelo, haciendo que se conserve el agua en el suelo y de esta manera se disminuya la necesidad para el cultivo, protegiendo al mismo en las épocas de sequía, ya que el suelo bajo un sistema agroforestal de cacao es menos vulnerable.

Conservación de la diversidad biológica. Los modelos agroforestales pueden desempeñar una función importante en la conservación de la diversidad biológica, al incorporar árboles dentro de los paisajes agrícolas. Se sabe que un cultivo agroforestal de cacao es mucho más diverso que un monocultivo, ya que allí, se forma un microclima especial que favorece la presencia de diversos tipos de especies de flora y fauna que cumplen un papel importante como por ejemplo la polinización y control biológico, las cuales benefician al sistema de producción de cacao. Además el cultivo de cacao, al constituirse en un bosque productivo, se convierte en el refugio de otras especies como las aves y los insectos.

 

Fuente: FEDECACAO


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